COLUMNAS

 

GUERRA SUCIA...Y POLÍTICA

Octavio Quintero

Mayo 15 de 2010

No debiera extrañarnos la propaganda negra (o sucia) en las campañas políticas, cuando la política en sí misma, y más en esta falsa democracia, es una sucesión de flatulencias que nos evidencian la putrefacción de un organismo en descomposición avanzada.

Para muestra un botón: el ya tristemente célebre J.J. Rendón, un artista como tal, dicen que fue el cerebro en la elección del actual alcalde de Medellín, Alonso Salazar, derrotando al favorito de entonces, Luís Pérez Gutiérrez.

En esa ocasión, el "maldito" J.J. estuvo aliado con José Obdulio Gaviria, quien, hablando de estos juegos sucios, viene a ser el “Papa Negro” de los truhanes políticos de Colombia, sin la menor duda.

De alguna manera, también debió haber contado con la aquiescencia del entonces alcalde de Medellín, Sergio Fajardo porque, por entonces, se decía que su candidato-sucesor preferido era Salazar, el mismo que había contratado a J.J. para que le ayudara a alcanzar la alcaldía de Medellín a cualquier precio, término este último que quiere decir no sólo "lo que valga", sino lo que haya qué hacer.

Víctima de las patrañas de J.J., el candidato derrotado, Luís Pérez Gutiérrez, terminó sumándose a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, a sabiendas de que el J.J. de marras, es decir, el que le había hecho el daño, era, vox populli, íntimo de Santos.

Pero resulta evidente que la ambición política, más que romper el saco, lo que primero revienta es el muro de contención moral por el que saltan todos cuando de llegar al tesoro escondido del Estado se trata.

Ahora tenemos, en torno a estos mismos sujetos (en el sentido gramatical del término y en el otro también) un par de descomposiciones políticas propias de excelente prestidigitador:

1).- Pérez Gutiérrez, su víctima de ayer, es su aliado de hoy, como importante cuadro en la campaña presidencial de Santos; y también viene a serlo de José Obdulio, a quien dedicó buena parte de sus críticas en algunos medios de comunicación donde montó su cuartel de invierno durante el período de su metamorfosis. 2).- Fajardo, en cambio, la veleidosa suerte lo lleva por caminos distintos hasta depositarlo, como el Nilo a Moisés, a la vera de los sorprendentes Verdes, pasando a ser, en la composición de la paradoja, víctima potencial de su escudero de ayer.
 
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