COLUMNAS

 

REALISMO JURÍDICO vs. REALISMO POLÍTICO

Germán Calderon España

Febrero 24 de 2010

Esta semana es crucial para el país. Se define la suerte de la posibilidad de una segunda reelección presidencial, hecho que ha sido superado desde la perspectiva noticiosa, única y exclusivamente, por la mal planeada emergencia social declarada por el gobierno nacional.


Todos los ciudadanos sin importar la condición, estrato, raza, religión, etc., hablan del tema. Vaticinan, pronostican, auguran y hasta profetizan sobre el resultado de la votación al interior de la Honorable Corte Constitucional, muy parecido a las angustias que se viven anticipadamente a un juego de la selección colombiana de fútbol para clasificación a un mundial, claro está, lo podríamos hacer para el mundial de 2014, puesto que para el mundial que se jugará en Sudáfrica en el presente vigencia, perdimos el año.


Unos dicen que así como en el fútbol, el presidente Uribe perdió el año 2010 y jugará para el 2014. Otros sostienen que jugará para el 2010. Marcadores de 9-0 a favor del hundimiento de la convocatoria al referendo, 5-4 a favor de la reelección por segunda vez, en forma consecutiva. Hasta luces, veladoras y linternas le han puesto a la Corte, para que simbólicamente, la ilumine en su decisión final.


Con todo esto, pienso que debemos aterrizar nuestros sentimientos y acudir al realismo, jurídico o político. El realismo jurídico es una doctrina filosófica que identifica al derecho con la eficacia normativa, en este caso, con la eficacia constitucional. El realismo político, aproximado por Rodrigo Borja en su enciclopedia de la Política lo concibe “definiendo las características del político realista y luego esbozando una reseña histórica del concepto realpolitik”. Respecto del político realista señala que “es el que percibe la realidad social como ella es y no como él quisiera que fuera. El que obra con los pies en la tierra. Que sabe que el hombre no tiene alas. Que se mueve en el escenario que es y no en el imaginario. Que da la misma importancia a la fealdad que a la belleza, a lo sucio que a lo limpio, a lo normal que a lo aberrante, porque todos ellos son elementos de la realidad social”.1 Para el realista político, no importa la anarquía, la catástrofe, la hecatombe, la violación de la norma superior, en fin, el desbarajuste institucional.


Ante estas dos corrientes, el realismo mágico queda al margen. La realidad política del país, es que existe una Corte Constitucional con mayoría uribista. La realidad jurídica, la representa la teoría de la separación de poderes, la cual está ya definida por la propia Corte Constitucional en Sentencia C-189 de 1998, para citar tan solo una, así: “La consagración de ramas del poder y de órganos autónomos se lleva a cabo "con el propósito no sólo de buscar mayor eficiencia en el logro de los fines que le son propios, sino también, para que esas competencias así determinadas, en sus límites, se constituyeran en controles automáticos de las distintas ramas entre sí, y, para, según la afirmación clásica, defender la libertad del individuo y de la persona humana".


Cuál teoría ganará? El realismo jurídico o el realismo político? En particular, considero que ganará el segundo.


 
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